Sacrilegio

Si tuviese a Dios delante mío
no sabría que pedirle
o quizás solo le escupiría la cara y me daría la vuelta
para que entienda con mi insolencia
lo mucho que detesto las viles fantasías por las que mis semejantes se aferran
para escudar y justificar su incapacidad
por no reconocer la opresión a la que nos mantienen pisoteados
relegados
olvidados
execrados
a la producción intelectual.