Preludio de un sortilegio

Aunque me disfrazo de viento
y rozo tu piel con mi aliento
para robarte una caricia
elevarte al cielo de tus credos
escupir tu desvelo
acostarte en el lecho de morfeo
conviertiendo mi espada en tu cama
y corretear a los lugubres espectros
cadavericos sepultureros de tus alegrias
con los que barrere el suelo en donde pasen tus pies
obsequiandote un mañana
una tarde
una noche
aquel pequeño espacio del tiempo que quieras darme
solo para besarte y mirarte en silencio
solo por ese instante ser de ti
un guardian eterno.