Voy a pedir al viento que haga llegar hasta ti lo mas pronto el petitorio que visto en verso y fusiono con mi aliento,
Quisiera pedirte con la mayor de mis sinceridades que llegado el día en que tal vez permitas que tus labios se acerquen inocentemente a los míos,
Puedas ya no soltarme de tus manos que tan finamente quitan de mi mirada la oscuridad incipiente que me abraza en la soledad,
Además me permitas hablarte con cada uno de mis actos sobre la bienaventurada fortuna que me acompaña en esos momentos cuando penetras en mi mente y siento como en silencio me pides permiso para no irte,
No puedo mentir cuando le hablo a la luna de lo dichoso que seria para mi poder mirarle desde los tuyos,
Ni mucho menos evitar la desesperación que siento por intentar llegar a donde moras cada día y cobijarte con la candida fantasía de cuidar tus sueños,
Parece infantil admitir –lo se– que al oírte mi alma armaba una fanfarria por imaginarte enfrente mío,
Que sentía tu abrazo y tu beso en mi mejilla como sinónimo tierno de un mañana bajo el alba de tu refugio,
Hoy que he sentido que mil puertas se me han abierto,
Te pido ayuda para evitar cometer el exceso de perderte aún sin saber si estarás para mi.