Acuñemos la esperanza donde esperamos al anochecer,
Ven furtiva y risueña flor,
Deja que por algún instante,
mi tinta andante riegue tu mirada con una pizca de esta sangre ardiente y carente de realidad,
Haz que la oscuridad se divierta con el espectáculo de tus cabellos, ,
Oh sublime flor,
Mi exquisita flor,
Retoña en mis cimientos el verdor de tus gritos silentes anunciando libertades,
Esas que no hallo en mis cielos o infiernos,
Esa pacífica pero turbulenta estancia que he descubierto en tus bocanadas de humo prohibido y nebular,
Solo renace tierna flor una vez más.