Miro a la gente entrando a la oscuridad,
quisiera verte no en el velo taciturno de la luz,
la angustia suicida de mi errantes grita el hambre por la soledad fétida de mis pasos,
cantos ruines y sórdidos sacuden la histeria por la sangre,
la muerta,
la desolación.

A quien pretenderá vengar mi lejanía si mis manos infieles han olvidado el éxtasis que se escuda en un montón de letras sobre la lapida de mis adioses

Oh! Malditos dioses infernales,
vengan a por mi,
mi tragedia es amor,
mi tristeza la creencia de una millonésima traición,
todo lo olvidado es la infeliz semilla que me envenena la esperanza de hundirme en la luz del sol.
Enviado desde mi BlackBerry de Movistar