Me pareció verla estrenándose en la aurora
Fría y solitaria como la lluvia que se suicida en el montón de calles como cuerpo inútil e inerte
Casi tan cerca del infernal ocaso la vi
Escurría el éxtasis de mis miradas en sus pensamientos y no fue hasta que se fue
Donde me vi prisionero del inextricable antojo de sus manos
Pero morimos en un día de esos tan comunes como el alba en el desierto
Renacimos en otro cuerpo con la forma insidiosa de una aventura fugaz.
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