Condena Celeste

Para que quiero el cielo sino he de tener la luz de tus ojos
Hechicera cruel que me entregas a la inquisición para que arda en las llamas de nuestra pasion
Angel caido por osar ser mi Dios en cuerpo y alma
Para mi haz creado el peor de los tormentos
Un infierno helado tan helado como nuestras almas lejanas
Cuando son otros los que se deleitan con el nectar y la ambrocia que una noche como corsarios alados robamos a Marte y Venus
Y ellos celosos de nuestro amor nos condenaron a estar perdidos en la eternidad cada uno en su propio cielo y en la tierra a vagar en el desconsuelo de amarnos sin tenernos.