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Hoy quiero besar la fuerza de tus latidos para hacer de un soplo de tu vida
Un sueño tan fragil como el cristal
Y de la muerte de tus lamentos el cobijo a una lluvia que huye del brillo puro de tu ojos 
Para ver las lagrimas que bañan las necesarias melodias que retumban en la fiereza de mi ser
Haciendo del mañana mi hoy y del futuro el escondite de mi ayer
Hasta perder las fuerzas y rendirme al gemido de un juez infiel a mis designios
Esquivando la crueldad del tiempo y exiliandome al desierto insipido del olvido.