Promiscuo gemido de tu voz,
agridulce tableteo de tus ojos,
suicida rebaño de tus latidos,
rebelde sabiduría de tus pasos,
y toda esa estorbante presencia de tu ausencia,
venga pues a mi la tajante orden para derrumbar tal fantasmal realidad,
para caer en picada hacia el desgarrante despecho de tu adiós.

Christian Jaimes
"Chrija"


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