Se fue...


Se fue lento pero voraz 
Con los ceros infinitos y el encierro en la cima de la selva su fuego se consumió 
Pero nadie lo escucho solo oyeron sus lamentos y su trepidante adiós
Las horas con minutos de segundos alados vagaron en los relojes a centena de metros delante de su vista 
Y corrió en la luna asaltando estrellas pero jamás volvió
Porque solo huyo de su fría prisión de papel cuadros y entes virulentos que borraban en instantes su pasmoso llanto
Y en soledad pereció su incendiario espíritu arrebatador de tristezas
Con las cuentas sobre su pecho y sus dedos de ábaco conto las hojas que de lado a lado le abrían paso a un nuevo mundo ajeno al pasado.

Se fue lento pero voraz 
Tragando lamentos y sonetos 
Hasta que durmiendo se encontró íngrimo oculto tras el cristal de ansiedades incorruptas 
Creyendo redimir el dolor infringido a aquellas almas mundanas e interesadas en aprender de el su frio amor a los demás 
Amantes taciturnas de sus sublimes tertulias y su compleja parsimonia
Le lloran de pronto y sin culpa creen que por ellas él se fue
Pero vivió desde ese día y hasta hoy con una única adicción 
Dormir para no vivir.