Adictiva valquiria
Ángel de inocencia
Presencia pacifica una pizca de bondad que cubre mi rebelde espíritu sobre esta infinita realidad.

Desnuda mi pluma y vístela con tu silencio aunque me grite nostalgia
Aunque solo sentados callados seamos sin ser refugiados en el horizonte
Hasta volar al cimiente oscuro de la luna donde los luceros no dejan de estar.

Y la fortuna es una pírrica excusa de los sin nombres y el desprendimiento redentor de las etiquetas que nos impedirán habitar 
Sobrevivir y combatir a las huellas del tiempo borrándonos de su altar.