Y qué tal si nos fugamos una vez más?

Corremos sin mirar a donde
Sin esperar que será
Sólo andando por este mundo casi extinto
Viviendo en la anchura del mar
O en la asfixiante selva de concreto
Yendo y viniendo solo siendo prisioneros del día a día.


Sin más palabras que el sonido de nuestra respiración
Sin otro alimento que el viento
Sin mayor vestidura que el abrazo de los rayos del sol y los claros de luna.


Vayamos pues a habitar en las utopías
Desnudando a las nubes
Y tomándoles las manos jugaremos con su apacible blancura
Una y otra vez sin cesar...