Inocente es su esfinge y porte
Su mirar de princesa encantada quien me seduce y secuestra el fuego que habita en mi pluma
Es usted iconoclasta sencilla y sutil.

Esto no es menos que una simple venida
Otra prueba contra el paso de la agudeza de los segunderos
Donde mirando al cielo andamos contando los rayos del sol
Las puntas de las estrellas
Tragándonos la fiereza de vuestro Edén en la cumbre del horizonte
Hasta que llegue el instante en que estas miradas hondas y plenas de fantasía se junten en este inefable presente...