Me puse tan adentro de su alma que explote acuchillandole el corazón,
Cantaba perdón a sus dioses,
Mientras mis cánticos invitaban a entes muertos a hacerse dueño de este cuerpo mortal,
Ahora después de varias centurias flota en el aire,
Su silencio mientras me mira conjura plagas de vida eterna, 
Jamás hasta este punto nada sabia de su existencia,
Vino a mi la noche de hace varias centurias,
Caí, yo sigo cayendo sin compasión y desespero en la consumación de una pena maldita,
Cada segundo de esa faena ahora vuelve tan agudamente en mis sienes,
Tu ahora un irreductible portal de deseos,
Yo un despojo de esteriles ansiedades,
Y palabras que no se preferirán,
Para irnos cada quien su destino, cada quien su mundo.

Christian Jaimes
“Chrija”