Venid en horas kamikazes,
En leves halos de claros silencios y tertulias digitales –distantes–.

Venid con el disfraz de días por venir junto al soneto gracioso de tu risa inocente,
Entre el mar de miradas trepidantes,
Baña al confín infinito de mi andar con ese porte de diosa mortalmente sublime,
Hasta ahogar la condena de aquella muerte a la soledad.

Haz con tu presencia ante mi que nos desterremos en otro lugar sin dejar este,
Vayamos donde no exista la gloria ajena de esta rara utopía por grabarte en mi realidad.

Christian Jaimes
“Chrija”