Grito tu nombre!
Me decía al oído cada vez que le abrazaba,
era en su momento la única que me creía una deidad sacada de tanta inmundicia social,
me escribía y me pintaba sin saber,
me invitaba a invadirnos en ráfagas de luz y tinieblas mientras que su cuerpo flotaba bajo el canto de la lluvia,
y huí para intentar perderme en los confines de nuevas esperanzas y espejismos que hoy no me acompañan,
la ame y me amo,
aun le amo y le grabo en mis alma su suave torso cada vez que la miro fijamente,
pero se fue a un reino prohibido,
se perdió en la bruma con destino a un lugar del cual jamás debí haber caído,
hoy solo tengo sus labios incandescentes,
sus tertulias altisonantes,
sus lágrimas sobre un terraplén de flores en la finita inmensidad de mis tormentos.

La hice valiente guerrera de la manera mas miserable,
pero jamás me supuse que su odio encarnizado me reduciría tanto silencio,
para llorarle cada dia cada noche,
para sentir mas amor por su sublime ser,
y yo sigo perdido en mis laberintos,
buscando a ese otro yo del que ella se enamoró una vez.

Christian Jaimes
"Chrija"