Que vuelva a mi la lujuria y la fascinación por el dolor de admirar tu alma envuelta en llamas
Reencarna en mi como en eras de antaños dios de los abismos
Habita en mi interior
Dame el don de la destrucción fria y celestial
Para arrancarle la piel a su inutil cuerpo
Y desangrar su esperanza
Mutilar su espiritu
Usar mi canto y mi inspiración para llegar a la cima de sus multicolores deseos para encerrarlos en la significación de la pura e inmortal desesperación Hasta ser amo y señor de su sombras
Titiritero de su andar guiandole hasta el portal de su infierno y hacerla amante de los infieles que moran en la lava ardiente del olvido.